Rafael Cerro ha ganado el ciclo de promoción tras torear al natural de manera sensacional al sexto eral de la noche. La calidad y el oficio mostrado en sus formas le han hecho claro triunfador, mientras que Fernando Adrián ratificó con firmeza lo hecho en la actuación anterior. No tuvo suerte Borja Álvarez, que pechó con el peor lote de la mansa novillada de Carlos Núñez.
Sevilla, 30 de julio de 2010
A veces basta una línea para escribir de lo esencial. Una línea, una palabra: sensacional. Hay que insertar con decisión a Rafael Cerro como ganador. Su aportación para que así suceda ha sido de primera magnitud, ofreciendo sólidos argumentos para la credibilidad de su toreo. Sus faenas denotaron un conocimiento profundo del oficio, con el que supo dar solución de manera flexible y expresiva a las complicadas embestidas del manso tercero y del flojo sexto.



Que me aspen si entiendo algo. Lo que parecía una justa y obvia reivindicación se convirtió en una disputa cateta y pueblerina que dio argumentos a algún que otro oportunista que, escondido bajo el disfraz del desencanto, utilizó su falso taurinismo como arma arrojadiza a las movidas aguas de la política electoralista.
Arturo Macías ha resultado herido muy grave en la primera corrida de la temporada estival en el Puerto de Santa María. El mejicano fue empitonado por la cavidad pulmonar tras matar al quinto toro de la tarde. Mientras, Oliva Soto le ha cortado las dos orejas al sexto tras bella faena. Juan José Padilla fue ovacionado.



