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Sevilla, 23 de julio de 2010 Así imposible. Con semejante ganado las carencias se engrandecen y las virtudes se minimizan. La complicada mansedumbre de los erales de Sobral marcó la noche. Animales que huían desesperados en busca de una salida, que se defendían de las telas con bruscas embestidas, que topaban y se revolvían buscando la presa. Y así los desarmes y los enganchones primaron sobre los contenidos emocionales. De todas formas, el muy manso quinto acudió con buen son a la muleta del rondeño Luis Ramírez que le supo fijar en los medios aprovechando la calidad de las embestidas. Ramírez le dejó la tela siempre adelantada, le tapó posibles salidas para lograr hilvanar un toreo, más de derecha que de izquierda, de notable trazo; quizá algo amanerado, poco natural y con estudiada puesta en escena. El aspirante de la escuela de Ronda consiguió la ligazón pero tuvo escaso mando en la vibrante embestida del eral. Unos bellos ayudados por alto pusieron broche final a un interesante trasteo malogrado después con la espada. Quien demostró solvencia y encomiable técnica fue Borja Jiménez. El chiquillo de Espartinas construyó con particular talento una faena en la que mostró una personalidad bien definida y con la que dio sorprendente solución a una lidia convincente y emotiva. Jiménez manejó el capote con templanza y prologó admirablemente con mandones muletazos un trasteo que no cogió altura por las muchas complicaciones de un eral brusco, sin humillar y de escaso recorrido. Jiménez demostró oficio y maneras con las telas, pero también dejó claro que es un pésimo matador. Muy manso fue el primero, al que Cristian Chía recibió con una larga cambiada en el tercio. Los intentos por atemperar las bruscas embestidas del complicado eral no dieron el resultado apetecido, transcurriendo la lidia sin lucimiento. El joven de la escuela de Camas solventó el complicado trasteo con encomiable esfuerzo. El segundo de Sobral se le colaba de mala manera a José Carlos Carmona. El alumno de la escuela de Sevilla quiso siempre y no pudo nunca. Le fue imposible hilvanar más de dos pases seguidos. Sufrió la cogida, aunque sin consecuencias, y muy al final pudo trazar algún que otro muletazo limpio con buen estilo. Con los aceros mal. Anduvo bien con la capa Mateo Julián, y también con la muleta. Este francés de la escuela de Nimes echó la tela por delante, se quedó quieto y logró ligar algún que otro templado muletazo. Con la izquierda la faena no tuvo continuidad, intercalando largos naturales con otros enganchados. No obstante, Julián, mostró valor y buen concepto en sus formas. La espada no es su fuerte. Se gustó con el capote Luis Alberto Gerpe. El joven de la escuela de Madrid se le vio preparado y mostró buen estilo a pesar de su afán por componer la figura. Con la izquierda dejó demostrado sus clásicas formas con un eral distraído y embistiendo a su aire. Con la espada se eternizó Tras el festejo el jurado designó finalistas a Fernando Adrián, Borja Álvarez y Rafael Cerro, que lidiarán erales de Carlos Núñez en la gran final. La Maestranza. 4ª novillada de promoción. Más de media entrada. Erales de Sobral, de aceptable presentación, mansos, bruscos y de pésimo juego. Destacó el quinto, que rompió a bueno. Cristian Chía –E T de Camas- de caldera y oro. Saludos
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