|
Quizás en algunos instantes resultara monótona la tarde, pero en la totalidad de pases de los tres debutantes, algún que otro dejó la estela de unos trazos flexibles y expresivos que suplieron los problemas de unas embestidas violentas y complicadas de los bien presentados, aunque sosos y descastados, novillos de Villamarta. Quien más contenido ofreció fue Damián Castaño, que desde el templado capote hasta la cadencia de su muleta mostró un toreo de mano baja y despacioso con el que supo justificar una faena intermitente aunque con momentos de buen toreo. Lo hizo con el segundo, un buen novillo un punto tardo en las embestidas pero con la movilidad suficiente para llegar a los tendidos. Faena que no terminó de coger vuelo pese a la frescura de los muletazos diestros, la combinación de un valor sereno y la precisión de algunos de los trazos. La estocada caída no fue óbice para que el público le aplaudiera lo hecho, lo que aprovechó para pasear el redondel. Con el quinto, manso y complicado, se afanó en dejarle la muleta en la cara tapándole la salida en unos intentos vanos por evitar la huida, para así robarle al final del trasteo notables muletazos con la derecha. Pese a sus enormes ganas, las dificultades que le planteó el violento novillo hicieron imposible hilvanar más de dos pases seguidos. Mató mal. Emilio Huertas le cortó la oreja al noble y repetidor tercero, más por la contundencia de la media estocada para tumbar al novillo sin puntilla, que por lo hecho en un trasteo que no terminó de convencer. Y es que el debutante de Ciudad Real toreó despacio y largo, templó de manera eficiente la embestida, e incluso ligó los pases a derecha e izquierda. Pero lo hizo muy despegado, sin ajuste, desplazando hacia fuera la embestida, abusando en demasía del pico de la muleta. De todas formas el trofeo ganado se antoja benévolo. El sexto no le dejó más que mostrar voluntad en un quehacer complicado y difícil por las dificultades que le planteó un animal que echaba la cara arriba con peligro, que le puso los pitones en la cara en más de una ocasión y que dijo no pasar más, lo que le provocó algún que otro atisbo de desconfianza. Esta vez falló con la espada. Lo peor del encierro de Villamarta se lo llevó Gómez del Pilar. Este otro debutante se fue decido a portagayola a recibir al primero, un novillo manso que se defendió en las telas con peligrosos cabezazos. El madrileño utilizó los engaños siempre por delante en fallados intentos de hacer faena. Huía el utrero de las telas imposibilitando el trazo de dos muletazos seguidos. De fea estocada en los bajos tumbó al novillo. Al cuarto, soso y de escasa transmisión en sus cansinas embestidas, le bajó la mano, trazó largo el muletazo sin que con ello consiguiera agradar. Peor con la izquierda en una labor sin demasiado contenido. Tras pinchando hondo y descabello fue ovacionado. Plaza de toros de la Maestranza. Novillada de abono. Media entrada Novillos de Villamarta, de notable presentación, mansos y complicados. El mejor, el noble y repetidor tercero. Gómez del Pilar, de grosella y oro. Silencio y ovación. Saludaron en banderillas tras parear al segundo David Adalid y Francisco J. Rodríguez. José Otero Beltrán y David Casanovas tras hacerlo con el tercero, y Ricardo Cendejas tras parear al sexto.
|
||
| (C) Manuel Viera.com / Reservados todos los derechos - Web personal de Manuel Viera, crítico taurino | Mercurio Estudios |
|