| Sevilla, 7 de junio de 2010
En la larga, previsible y aburrida serie de comportamientos electoralistas se echa de menos la mano lúcida del directivo, no cuentista, que con objetividad y contundencia deje de abanderar este ficticio progresismo políticamente correcto. En concreto, se echa de menos al político que, por el mero hecho de serlo, no se crea en posesión de la verdad y con la legitimidad política y moral de responder con demagogia o populismo a esos oportunistas antitaurinos, falsos animalistas, que pasan sin aludir esas otras muchas degradaciones y barbaries que se ven cada día en las diferentes cadenas de televisión. Y no todas precisamente privadas. Sería de desear por ello encontrar a alguien que no tenga la mala costumbre de trinchar la libertad individual. A alguien que sea capaz de no eludir una parte muy importante de la historia cultural de este país. A alguien que sea capaz de respetar el pasado y tenga el deseo de seguir construyendo el presente y el futuro. Alguien que trabaje en la tarea de promulgar y defender la Fiesta de los toros para así mantenerla enhiesta con el mayor de todos los logros: libertad. Alguien que no se ponga en guardia ante las peticiones de fingidos animalistas para anunciar un no rotundo a las retransmisiones de corridas de toros en Televisión Española con la cínica e hipócrita excusa de proteger a los niños. Serán mojigatos.
|
||
| (C) Manuel Viera.com / Reservados todos los derechos - Web personal de Manuel Viera, crítico taurino | Mercurio Estudios |
|